Contexto histórico

Fundada en el 138 a.c por los romanos, Valencia en la antigüedad vivió periodos de altibajos, inicialmente bajo el dominio de los visigodos y de los árabes después, pasando de tener una gran prosperidad e importancia histórica a años de decadencia.
En 1238 el Rey de Aragón Jaime I, conquistó la ciudad y la incorporó al joven reino de Valencia, cuyo símbolo, está representado por un murciélago que todavía hoy forma parte del escudo de la ciudad.
Bajo el reino de Aragón, Valencia vivió el periodo de más esplendor de su historia, convirtiéndose en uno de los principales centros de comercio de Europa, gracias a su puerto en el Mediterráneo.
Tal desarrollo económico supuso un gran beneficio a toda la ciudad, la cual registró un notable aumento demográfico y el consecuente florecimiento de la cultura y del arte, denominado posteriormente por los historiadores como “El Siglo de Oro de Valencia”.
La financiación por parte de los banqueros valencianos para la expedición de Cristóbal Colón y el consecuente descubrimiento de las Américas, determinó una descentralización de la actividad comercial y marítima. Esto produjo un empobrecimiento de la ciudad desde el punto de vista económico y cultural.
A principios del siglo XVIII, Valencia fue el escenario de la Guerra de Sucesión española que fue ganada en el 1707 por los Borbones. Inmediatamente después sufrió los ataques de las tropas napoleónicas, que se asentaron en la ciudad en 1812 y fue testigo en 1814 de la vuelta de Fernando VII de Borbón que volvió a instaurar rápidamente la monarquía absoluta.
En 1833, la muerte de Fernando VII acabó con la monarquía absoluta y abrió un largo periodo de restauración que llevó Valencia al esplendor del pasado.
El principio del siglo XX se caracterizó por un fuerte impulso inmobiliario y por el desarrollo de la industria agrícola y metalúrgica, las cuales contribuyeron de manera determinante al florecimiento económico de la ciudad.
En 1936, durante la Guerra Civil, Valencia se convirtió en la capital de la República por un breve periodo y sufrió las duras repercusiones del periodo post-bélico bajo la dictadura de Francisco Franco.
Desde 1978, año de la creación de la Constitución Democrática Española, Valencia fue reconocida como la capital de la provincia de La Comunidad Valenciana.













